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10 Oct 2008 ... UNA ORACIÓN CATÓLICA PARA PAREJAS CASADAS. . . . . . . . . . . . 20. PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21.

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En relación con la nuevas generaciones, los fieles laicos deben ofrecer una preciosa contribución, más necesaria que nunca, a una sistemática labor de catequesis. Los Padres sinodales han acogido con gratitud el trabajo de los catequistas, reconociendo que éstos “tienen una tarea de gran peso en la animación de las comunidades eclesiales”. Los padres cristianos son, desde luego, los primeros e insustituibles catequistas de sus hijos... pero, todos debemos estar conscientes del “derecho” que todo bautizado tiene de ser instruido, educado, acompañado en la fe y en la vida cristiana. Papa Juan Pablo II, Christifideles Laici, 34 Exhortación Apostólica sobre la Vocación y Misión de los Laicos en la Iglesia y en el Mundo. Acerca de los Caballeros de Colón Los Caballeros de Colón, una sociedad de beneficios fraternales fundada en 1882 en New Haven, Connecticut por el Venerable Siervo de Dios el Padre Michel J. McGivney, es la organización más grande de laicos católicos, con más de 1.8 millones de miembros en América, Europa y Asia. Los Caballeros ayudan a su comunidad y a las demás comunidades, y cada año contribuyen con millones de horas de servicio voluntario a causas caritativas. Los Caballeros fueron los primeros en brindar apoyo financiero a las familias de los policías y del personal del departamento de bomberos que fallecieron en los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y trabajan muy de cerca con los obispos católicos para proteger la vida humana inocente y el matrimonio tradicional. Para buscar más acerca de los Caballeros de Colón visita el sitio www.kofc.org.

V VERITAS

El Plan de Dios para God’s Plan for & Marriage el amor y elLove matrimonio John Paul II’s Theology of the Body La “Teología de Cuerpo” de Juan Pablo II

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Proclamando la Fe 333-S 1/15

En el Tercer Milenio

Por Dr. Edward Sri

“La Fe es un regalo de Dios que nos permite conocerlo y amarlo. La Fe es una forma de conocimiento, lo mismo que la razón. Pero no es posible vivir en la fe a menos que lo hagamos en forma activa. Por la ayuda del Espíritu Santo somos capaces de tomar una decisión para responder a la divina Revelación y seguirla viviendo nuestra respuesta”. Catecismo Católico de los Estados Unidos para los Adultos, 38.

Acerca del Servicio de Información Católica Los Caballeros de Colón, desde su fundación, han participado en la evangelización. En 1948, los Caballeros iniciaron el Servicio de Información Católica (SIC) para ofrecer publicaciones católicas a bajo costo al público en general, lo mismo que a las parroquias, escuelas, casas de retiro, instalaciones militares, dependencias penales, legislaturas, a la comunidad médica, o a personas particulares que las soliciten. Por más de 60 años, el SIC ha impreso y distribuido millones de folletos y miles de personas han tomado nuestros cursos de catequesis. El SIC ofrece los siguientes servicios para ayudarle a conocer mejor a Dios:

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La Serie Veritas está dedicada a Padre Michael J. McGivney (1852-1890), sacerdote de Jesucristo y fundador de los Caballeros de Colón.

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Caballeros de Colón presenta La Serie Veritas “Proclamando la fe en el Tercer Milenio”

El Plan de Dios para el amor y el matrimonio La “Teología del Cuerpo” de Juan Pablo II

POR

DR. EDWARD SRI

Editor General Padre Juan-Diego Brunetta, O.P. Director del Servicio de Información Católica Consejo Supremo de los Caballeros de Colón

Nihil obstat Censor deputatus William C. Beckman, M.T.S. Imprimatur Most Reverend Charles J. Chaput, O.F.M. Arzobispo de Denver 10 de octubre de 2008 El Nihil Obstat y el Imprimatur son declaraciones oficiales de que un libro o folleto está libre de error doctrinal o moral. No implica que quienes han concedido el Nihil Obstat e Imprimátur estén de acuerdo con el contenido, las opiniones o las declaraciones expresadas. © 2011 del Consejo Supremo de Caballeros de Colón. Todos los derechos reservados. Portada: Diseñado cerca Gail E. Williams © Caballeros de Colón Oficina Suprema 2011 Este folletto se deriva de un capítulo adentro Edward Sri’s Hombres, mujeres y el misterio del amor: Penetraciones prácticas de Juan Pablo II’s “Amor y responsabilidad” (Cincinnati: Servant Books, 2007). Este folleto no puede ser reproducido o transmitido ni total ni parcialmente en ninguna forma ni en ningún medio, electrónico o mecánico, incluyendo fotocopias, grabaciones ni registrado por ningún sistema de recuperación de información sin la autorización escrita del editor. Escriba a: Catholic Information Service Knights of Columbus Supreme Council PO Box 1971 New Haven CT 06521-1971 [email protected] www.kofc.org/sic 203-752-4267 800-735-4605 fax Impreso en Estados Unidos de América

CONTENIDO INTRODUCCIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5 EL AMOR GENEROSO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7 LA SOLEDAD ORIGINARIA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9 LA UNIDAD ORIGINARIA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10 LA DESNUDEZ ORIGINARIA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12 LA VERGÜENZA ORIGINARIA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14 ¿DE REGRESO AL JARDÍN? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 16 UNA ORACIÓN CATÓLICA PARA PAREJAS CASADAS. . . . . . . . . . . . 20 PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21 LECTURAS RECOMENDADAS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 22 ACERCA DEL AUTOR . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24

EL PLAN DE DIOS PARA EL AMOR Y EL MATRIMONIO: LA "TEOLOGÍA DEL CUERPO" DE JUAN PABLO II POR EDWARD SRI El matrimonio no es una tarea fácil, sobre todo en nuestra cultura de hoy. Es posible que muchos hombres y mujeres lleguen al matrimonio con mucho entusiasmo, pero también con cierto grado de incertidumbre o inquietud acerca de cómo ser un buen esposo o esposa, un buen padre o madre. Es posible que incluso las parejas con las mejores intenciones, finalmente estén pasando dificultades en su matrimonio y preguntándose por qué la relación con su cónyuge no funciona como ellos esperaban. Solo considere cuán extendida está hoy la crisis matrimonial. Por un lado, se señala a menudo que aproximadamente la mitad de los matrimonios terminan en divorcio. Efectivamente, se trata de una estadística devastadora, ya que tantas personas (padres e hijos por igual) han sentido el dolor y la angustia del divorcio en el mundo moderno. Por otro lado, mientras que la tasa de divorcios del 50% es trágica, lo que no se analiza a menudo es la otra mitad de los matrimonios, que me gusta llamar “el otro 50 por ciento”: las parejas casadas que permanecen realmente unidas. ¿Cómo funcionan estos matrimonios? ¿Son prósperas estas relaciones? En las parejas que siguen unidas, ¿los esposos son realmente felices? ¿Viven una profunda intimidad, confianza y seguridad con su cónyuge? ¿Su relación refleja día tras día el amor total, comprometido y sacrificial de Jesucristo? Incluso la imagen de los matrimonios que se mantienen intactos a menudo no es muy buena. Los estudios han demostrado que, en la mayoría de los matrimonios, los cónyuges no se sienten -5-

cercanos uno a otro. De hecho, sólo un 12% de todas las parejas casadas dicen vivir una intimidad emocional con su pareja. Sienta el peso de lo que sigue: Alrededor de la mitad de los matrimonios terminan en divorcio, pero incluso entre las parejas que siguen juntas, sólo un 12% se siente cerca de la persona con la que se casó. Efectivamente, ¡el matrimonio está en problemas! Debemos recordar que un buen matrimonio no es sólo el que permanece unido. (Imagine que le pregunta a un hombre en su 20º aniversario de boda, ¿cómo va su matrimonio? y a él responde, “muy bien. ¡Todavía no nos divorciamos!”). Más bien, un buen matrimonio refleja el amor total, desinteresado, sacrificial de Jesucristo. Un buen matrimonio es aquel que construye una profunda confianza e intimidad. Un buen matrimonio es aquel en el que marido y mujer pueden mirarse a los ojos 10, 20, 30 años después de su boda y decir, “te amo más ahora que cuando nos casamos”. Es el tipo de matrimonio al que queremos aspirar en la vida, no sólo uno que simplemente permanezca unido. En una época en la que hay mucha confusión acerca de lo que es amar de verdad y lo que realmente se necesita para construir un matrimonio sólido, el Papa Juan Pablo II dedicó gran parte de su vida a proyectar una visión de cómo debe ser un buen matrimonio. Y nos ofreció una bella imagen del amor, el matrimonio y la sexualidad que es muy diferente de lo que el mundo nos enseña, una que si se toma en serio, transforma verdaderamente la vida. Algunas de las enseñanzas más profundas que dio acerca del amor y el matrimonio se conocen como la “Teología del Cuerpo”. Se trata de un conjunto de 129 conferencias de catequesis que pronunció en Roma entre 1979 y 1984 y que revolucionaron la -6-

forma en que muchos teólogos y catequistas enseñan hoy acerca del amor, la sexualidad y el matrimonio. Sin embargo, mientras algunos católicos laicos pueden responder inicialmente con entusiasmo a las ideas que han escuchado acerca de la Teología del Cuerpo, muchos de los que realmente tienen el valor de leer estas conferencias, se ven rápidamente sobrecogidos por la profundidad filosófica, teológica e incluso mística de Juan Pablo II acerca del tema. En este breve folleto, abordaré cinco puntos clave de la Teología del Cuerpo, centrándome principalmente en las reflexiones de Juan Pablo II acerca de lo que el matrimonio debía ser originalmente. Si bien no tengo la intención de ofrecer una visión exhaustiva, espero que un corto recorrido a través de estos cinco puntos fundamentales ayude a hacer la obra monumental de Juan Pablo II sobre la Teología del Cuerpo un poco más digerible y práctica para la vida matrimonial. 1. EL AMOR GENEROSO El aspecto esencial del amor que todo matrimonio necesita es lo que Juan Pablo II llama “entrega”. Al principio de la Teología del Cuerpo, alude a este punto mientras reflexiona sobre las palabras de Dios en la creación de Adán y Eva: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y según nuestra semejanza” (Génesis 1,26). Este versículo nos dice que Dios creó a la persona humana para reflejar su propia vida interior, que es todo amor generoso. Dios, como la Trinidad, existe como una comunión de tres Personas divinas (Padre, Hijo y Espíritu Santo), entregándose en completo amor una a otra. Y Dios creó al hombre y a la mujer “a su imagen” para reflejar esta comunión íntima y amorosa en sus propias vidas. Al ser creados a imagen de Dios, fuimos creados para vivir como la Trinidad, lo que significa que fuimos creados -7-

para las relaciones de amor. Solo cuando nos entreguemos en el amor a los demás (reflejando así la vida de la Trinidad), encontraremos la felicidad que anhelamos. El egoísmo es la actitud que erosiona el matrimonio y evita que la pareja viva una profunda unidad y confíe en su relación. El egoísmo es todo lo contrario del amor generoso para el que fuimos creados. Este es un mensaje importante para nuestro tiempo, ya que vivimos en una época que nos incita a considerar nuestras relaciones como medios para encontrar nuestro propio placer, comodidad, intereses o beneficios. Especialmente en el matrimonio, existe la tentación de querer que nuestra pareja (y nuestros hijos) se adapte a nuestros propios planes, horarios y preferencias, y cuando no da resultado nos sentimos frustrados. Este tipo de actitud podría llamarse “amor utilitario”, un amor centrado en uno mismo, en el que constantemente nos preguntamos, “¿Qué utilidad tiene para mí la relación?” Por ejemplo, incluso entre cristianos devotos, el egoísmo pueden llegar al matrimonio de modo que nos haga centrarnos más en lo que yo necesito (a diferencia de lo que mi esposa puede necesitar), en lo que yo quiero hacer con mi tiempo el fin de semana (al contrario de pasar mi tiempo a mi esposa e hijos), o en lo que yo quiero (o no quiero) gastar dinero (a diferencia de lo que es mejor para los demás miembros de mi familia). Juan Pablo II nos recuerda constantemente que este utilitarismo es un callejón sin salida que nunca dará lugar al amor y a la felicidad que anhelamos en el matrimonio. La persona humana fue creada para el amor generoso, un amor que busca de manera generosa y desinteresada lo mejor para la otra persona. Es un amor sacrificial que persigue lo que es bueno para la persona amada, para nuestro matrimonio y para nuestra familia, y no busca satisfacer nuestras propias preferencias, intereses, gustos o comodidades en la vida. Al final, la persona humana fue creada -8-

para el amor generoso, no para un amor utilitario, y solo encontrará la realización cuando se entregue al servicio de los demás. 2. LA SOLEDAD ORIGINARIA Ahora, volvamos al Jardín del Edén y consideremos el plan original de Dios para el matrimonio y la unidad profunda. Él quería que el hombre y la mujer vivieran en el amor generoso. Dios creó a Adán a su imagen y semejanza, y como hemos visto, esto indica que Adán fue creado para vivir como la Trinidad en una relación de amor generoso. A continuación, Juan Pablo II reflexiona sobre la interesante afirmación de Dios acerca de Adán en Génesis 2,18: “No es bueno que el hombre esté solo”. A primera vista, esta afirmación parece extraña. De acuerdo con el relato de Génesis 2, Adán no está solo. Dios lo había colocado en un jardín con agua, árboles y vegetación. Incluso había puesto al lado de Adán otras criaturas de carne y sangre: los animales. A pesar de que en el Jardín del Edén existían muchas otras criaturas animales con cuerpo como él, en cierto sentido se describe a Adán como “solo”. Esto nos dice que hay algo acerca de Adán que no se encuentra en otras criaturas corporales. Al percatarse de que es diferente de los animales, Adán se da cuenta de que él es más que un cuerpo, de que tiene una dimensión espiritual, un alma. Como criatura con cuerpo y alma, Adán es único. En la Creación no hay nada más como él. Y esto plantea un problema. Si Adán fue creado para vivir el amor generoso, para entregarse en una relación mutua de amor, entonces Adán, en esta etapa, en cierto sentido está incompleto. Aún no es capaz de hacerlo, ya que no hay nadie como él a quien entregarse como igual. No hay ninguna otra persona humana, -9-

ninguna otra criatura con cuerpo y alma, como él. Por eso Dios dice, “No es bueno que el hombre esté solo”. Juan Pablo II explica que el hombre solo encuentra su realización cuando vive en una relación de mutua entrega, no viviendo para sí mismo, sino para otra persona. “Cuando DiosYahvé dice: “No es bueno que el hombre esté solo”(Génesis 2,18), afirma que ‘solo’, el hombre no realiza totalmente esta esencia. Únicamente la realiza viviendo ‘con alguien’, e incluso más profunda y totalmente, viviendo ‘por alguien’”.1 3. LA UNIDAD ORIGINARIA En respuesta a la soledad de Adán, el Señor crea otro ser humano, Eva, para ser su esposa. “Entonces el hombre dijo:” Esto sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne “(Génesis 2,23). Juan Pablo II advierte que el hombre manifiesta por primera vez gozo y exaltación. Antes de este momento, no tenía ninguna razón para regocijarse, “debido a la falta de un ser semejante a él” (pág. 95 ,Audiencia General del 24 de octubre de 1979). Pero ahora, por fin tiene a alguien para entregarse de manera única. En eufórica respuesta, suspira, “¡Por fin!”, pues ahora es capaz de vivir el amor generoso para el que fue creado, y por lo tanto, se convierte en quien estaba destinado a ser a través de su unión con ella. A continuación, Juan Pablo II reflexiona acerca de cómo el hombre y la mujer “se convierten en una sola carne” (Génesis 2, 24). Advierte cómo esta unidad en la carne no se refiere únicamente a la unión del cuerpo, sino que indica una unión espiritual más profunda, una unión de personas. 1 Algunas referencias fueron tomadas de Juan Pablo II, Hombre y mujer lo creó: Catequesis del amor humano, Ediciones Cristiandad, trad, D. Alejandro Burgos Velasco: Madrid, 2000; otras de las Audiencias Generales de 1979 a 1984 del Papa Juan Pablo II.

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Recordemos cómo una persona humana no es sólo un cuerpo, sino que consiste en cuerpo y alma. Juan Pablo II expone la forma en que esta unión de cuerpo y alma en una persona arroja luz sobre la sexualidad humana. El cuerpo posee un lenguaje capaz de comunicar algo mucho más profundo que la información o las ideas. Lo que uno hace en su cuerpo lo revela a sí mismo, el “alma viviente” (pág. 103). El cuerpo expresa a la persona y hace visible lo invisible, la dimensión espiritual del hombre (Audiencia General del 20 de febrero de 1980). Esto tiene consecuencias sorprendentes para la comprensión de las relaciones sexuales. El acto conyugal no pretende ser solo una unión física. Tiene el propósito de expresar una unión personal mucho más profunda. Puesto que el cuerpo revela el alma, cuando el hombre y la mujer entregan su cuerpo uno al otro en la relación sexual, se entregan uno al otro. La unión corporal tiene el propósito de expresar una unión espiritual mucho más profunda. La intimidad física está destinada a expresar una intimidad personal aún más profunda (pág. 162). Juan Pablo II llama a este lenguaje único del cuerpo “el significado esponsalicio del cuerpo”. Esto significa que nuestro cuerpo tiene un significado esponsalicio en el sentido de que tiene “la capacidad de expresar el amor: ese amor precisamente en el que el hombre-persona se convierte en don y, mediante este don, realiza el sentido mismo de su ser y existir.” (pág. 124). A la luz de esto, podemos observar que el cuerpo será un escenario importante en el que se representará el drama de las relaciones entre hombres y mujeres, ya sea para bien o para mal. Podemos abordar la unión corporal de las relaciones sexuales como medio para profundizar la comunión personal en el matrimonio. O bien, podemos tener relaciones sexuales con nuestro propio placer en mente y sin tener en cuenta la capacidad - 11 -

del cuerpo para expresar la entrega generosa; en otras palabras, sin tener en cuenta el significado esponsalicio que Dios le otorgó al cuerpo. Para decirlo sin ambages: Un hombre puede ver el sexo como una forma de profundizar su unión personal con su esposa, entregándose por completo a ella y expresando su compromiso total con ella como persona y con lo que es mejor para ella. O puede abordar el sexo como un mero acto físico con una mujer que sencillamente le dé placer, sin ningún compromiso real por el bienestar de esa mujer. En lugar de estar verdaderamente comprometido con la mujer como persona, un hombre que actúa así tiene un compromiso con la mujer en ese momento, principalmente por lo que le proporciona: su propia satisfacción sexual. Esta denigración del sexo, que actualmente domina nuestra cultura, está muy lejos del hermoso “significado esponsalicio” que Dios otorgó al cuerpo. 4. LA DESNUDEZ ORIGINARIA A continuación, Juan Pablo II habla de un aspecto crucial de la teología del cuerpo, un concepto fundamental que él llama “Desnudez Originaria”. ¿Qué significa cuando Génesis 2, 25 dice que Adán y Eva estaban “desnudos y sin avergonzarse de ello”? La vergüenza implica el miedo a otra persona, surge cuando no estamos seguros de poder confiar en esa persona. Tenemos miedo de ser utilizados o heridos, por lo que tememos ser vulnerables al permitir que otros nos vean tal como realmente somos. En un principio, Adán y Eva no se avergonzaban. Tenían completa confianza y seguridad en su relación. Su desnudez corporal señalaba una “desnudez” personal aún más profunda, en la que se sentían libres de desnudar completamente su alma al otro sin ningún temor de ser usados, incomprendidos o abandonados. - 12 -

Adán y Eva entendían “el significado esponsalicio del cuerpo”, no sólo el cuerpo por su propio valor, sino por su capacidad para expresar el amor y la comunión de las personas. ¿Cómo lograban tener esa relación ideal? Imagine que vive en una relación en la que no hay absolutamente ningún egoísmo. Sabe que su ser amado busca siempre lo mejor para usted y no solo sus propios intereses. Su ser amado realmente lo ve como un don que se le encomendó únicamente a él y tomó en serio este papel con un profundo sentido de responsabilidad. Así era la relación que Adán y Eva tenían en el jardín. Antes de la caída, el pecado aún no había entrado en el mundo y las personas humanas poseían autodominio sobre sus pasiones y apetitos. Por lo tanto, con total pureza de corazón, ambos estaban libres de deseos egoístas y se acercaban entre sí con respeto, buscando el bien del otro y nunca viendo al otro como un mero objeto para ser usado. Juan Pablo II explica que Adán y Eva se veían uno a otro con una perspectiva sobrenatural, con “la visión del mismo Creador” (pág. 115). En otras palabras, se veían uno a otro de la forma en que Dios mismo los veía. Adán no veía sólo la belleza del cuerpo de Eva, sino toda la verdad de su amada como persona. Y así como Dios se regocijó al crear al hombre y a la mujer diciendo: “Es bueno!”, así también Adán habría pensado en su esposa con un profundo sentimiento de asombro y admiración, viéndola como una hija de Dios que se había confiado a él en el matrimonio. Es como si Adán se diera cuenta de que estaba sosteniendo el corazón de su esposa en la palma de su mano. Al sentir la magnitud del don que se le había encomendado, Adán habría sido - 13 -

tan cuidadoso con cada palabra y con cada interacción con Eva, siempre atento a sus necesidades y amable para evitar que nada la hiriera en lo más mínimo. Del mismo modo, Eva habría acogido con satisfacción a Adán como un don y le habría respondido con un inmenso sentimiento de responsabilidad para atender lo que fuera mejor para su marido. “Al mirarse entre sí, a través del misterio mismo de la creación, por así decirlo, el hombre y la mujer se ven aún más realizados y de manera más clara que a través del sentido de sí mismos. Se ven y se conocen uno a otro, de hecho, con toda la paz de la mirada interior, que crea precisamente la plenitud de la intimidad de las personas “(pág. 704). En este ambiente de amor total, recíproco, y responsable, puede florecer la intimidad personal. En esta relación de total seguridad y total confianza en la otra persona, cuando no hay temor a ser utilizado o herido, uno se siente libre para entregarse tal cual es, con la seguridad de que será bienvenido y recibido plenamente como un don. “La ‘afirmación de la persona’ no es otra cosa que la acogida del don, la cual, crea la comunión de las personas”(pág. 127). Así, en un principio el hombre y la mujer no experimentaron en su relación barreras de vergüenza. No temían ser usados, heridos o rechazados alguna vez. Libres de pecado, eran libres para amar. En una relación de amor recíproco total, no son necesarias las barreras de la vergüenza. De hecho, como Juan Pablo II explica, “la inmunidad a la vergüenza” es “el resultado del amor” (pág. 130). 5. LA VERGÜENZA ORIGINARIA Sin embargo, una vez que el pecado entró en el mundo, el hombre perdió el dominio necesario de sí mismo para que en su corazón no crecieran sus deseos y envenenaran su relación. Herido por el pecado original, el hombre descubre que ya no le es fácil controlar sus pasiones y apetitos. Ya no mira fácilmente a su - 14 -

esposa con “la visión del Creador” (“Es bueno!”). Ya no la mira como a una persona que le ha sido confiada, como un don, a la que desea servir con amor desinteresado y responsabilidad. Ahora su corazón está contaminado con el egoísmo, persigue sus propios deseos y preferencias en lugar de buscar primero el bienestar de su esposa. El amor por su esposa está contaminado por su deseo de usarla. Comienza incluso a mirarla principalmente en términos de su valor sexual - el valor de su cuerpo o el valor de su feminidad - como un objeto que puede explorarse para su propio placer sensual o emocional. En resumen, ya no ve en ella su valor como persona para ser amada por su propio bien. De hecho, este egoísmo y esta lujuria no se pueden superar sin la gracia de Dios. Imagine el impacto que Adán debe haber experimentado en ese primer momento en que sintió los efectos del pecado original en su vida. Juan Pablo II dice que es como si Adán “experimentara haber cesado simplemente de estar por encima del mundo de los seres vivientes o “animalia”, que actúan por instinto” (pág. 195). Ahora, casi como los animales, Adán se encuentra poderosamente influenciado por su deseo de satisfacer sus propios deseos sexuales, en lugar de servir a su amada. Ya sin dominio sobre sus pasiones, el hombre y la mujer tienden a acercarse entre sí con corazón egoísta y lujurioso. Por eso Adán y Eva se ocultaron mutuamente de manera instintiva su sexualidad en el momento en que el pecado y la lujuria entraron en su vida. Ya no confiaban en que en realidad buscaran mutuamente lo mejor para el otro. Cada uno sabía por instinto que su ser amado podía usarlo. Así, el relato bíblico de la caída nos dice que después de que Adán y Eva pecaron en el jardín, estaban “desnudos y avergonzados” (Génesis 3,7). - 15 -

La introducción del pecado rompe la unidad originaria del hombre y la mujer e impide la intimidad personal en su relación, porque en ese momento el mecanismo de defensa de la vergüenza entra en su relación. La “vergüenza - que en la recíproca relación entre el hombre y la mujer sustituye a la confianza absoluta, vinculada con el anterior estado de inocencia originaria -, tiene un dimensión más profunda” (pág. 202). Juan Pablo II explica que la unidad originaria de Adán y Eva se disolvió en la caída ya que sin el amor total, mutuo, desinteresado y sin confianza, ya no se sentían realmente libres de entregarse uno al otro: Obviamente, los primeros progenitores no cesaron de comunicarse recíprocamente a través del cuerpo y de sus movimientos, gestos y expresiones; pero desapareció la simple y directa comunión de sí vinculada con la experiencia originaria de la recíproca desnudez. Como de improviso, apareció en su conciencia un umbral infranqueable que limitaba la originaria “donación de sí” al otro llena de confianza en todo lo que constituía la propia identidad…” (pág. 199). ¿DE REGRESO AL JARDÍN? Para terminar, vamos a considerar algunos aspectos prácticos que pueden fortalecer nuestra unión conyugal para vivir más plenamente el plan original de Dios para el matrimonio. En primer lugar, saber es ganar la mitad de la batalla. Estar simplemente más conscientes del plan de Dios para el matrimonio nos ayuda a evaluar nuestra propia vida, nos inspira a ser mejores esposos y esposas y a encender el deseo de construir matrimonios más sólidos y profundos. Por eso es tan importante estudiar la rica visión católica sobre el matrimonio y la vida familiar, una visión muy diferente de lo que el mundo puede ofrecernos acerca de estos asuntos. Especialmente en una época en - 16 -

la que hay tanta confusión acerca del amor, el matrimonio y la forma de ser un buen esposo o una buena esposa, debemos hacer todo lo posible para tomarnos tiempo para aprender más acerca del plan de Dios para el matrimonio. Si no somos proactivos - si no damos prioridad a la formación de nuestra mente en la visión católica para el matrimonio y la vida familiar - terminaremos siguiendo los caminos del mundo, que demasiado a menudo llevan a la decepción, la soledad y el dolor precisamente con la persona en la tierra de la que debíamos sentirnos más cercanos. A continuación, se encuentran algunos recursos recomendados para acercarnos más a la Teología del Cuerpo y a la buena perspectiva católica sobre la vida matrimonial y familiar que nos puede ayudar a construir el tipo de matrimonio que Dios quiere que tengamos. En segundo lugar, ¡debemos ser pacientes con nosotros mismos y con nuestra pareja! Años de egoísmo en nuestro propio corazón y patrones de comportamiento en nuestra relación con los demás no cambiarán de la noche a la mañana. De hecho, como criaturas pecadoras luchando constantemente contra la concupiscencia (los apetitos y deseos desmesurados, consecuencia del pecado original que produce una inclinación hacia el pecado),2 nunca seremos capaces de volver a la relación ideal que existía antes de la caída de Adán y Eva. Sin embargo, hay esperanza. A través de la obra redentora de Cristo en nuestra vida, comenzaremos a experimentar la curación de las pasiones egoístas que nos impiden la gran confianza, el amor y la comunión personal que Dios quiere que experimentemos en nuestras relaciones. Y podemos tener acceso a este poder curativo del amor de Dios en la Iglesia, mediante la oración y los sacramentos. Particularmente en el Sacramento de la 2 Ver 1 Juan 2,16 y Catecismo de la Iglesia Católica, 405, 1264, 1426, 2515.

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Reconciliación, podemos examinar la forma en que nuestro egoísmo afecta nuestro matrimonio, buscar el perdón de Dios y recibir la gracia que nos ayude a superar esos pecados en el futuro. Confesarse una vez al mes, por ejemplo, puede tener un enorme impacto en nuestro matrimonio. Hay esperanza, incluso para los matrimonios en crisis. En primer lugar, debemos recordar el voto para toda la vida que hicimos a nuestra pareja el día de nuestra boda: “Prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la enfermedad y en la salud. Prometo amarte y respetarte todos los días de mi vida”. En segundo lugar, tendremos que buscar ayuda externa para salvar un matrimonio que se dirige al desastre. Muchas parejas se han beneficiado con asesoría o pidiendo consejo a un sacerdote. Otras se han beneficiado de movimientos como “Encuentro Matrimonial”, un fin de semana que ha servido a 2.5 millones de parejas, 80% de las cuales han dicho que el retiro les ayudó a “enamorarse otra vez” y a ganarse nuevamente el respeto de su cónyuge. Alexander House es un ministerio católico del matrimonio que ofrece seminarios parroquiales, “orientación” matrimonial y muchos otros recursos. Incluso ofrece orientación matrimonial telefónica para parejas en todo el mundo, ya sea para la preparación al matrimonio, para matrimonios en crisis o simplemente para parejas que desean fortalecer su unión en Cristo. Para obtener mayor información, consulte http://www.thealexanderhouse.org/colinfo.htm (exclusivamente en inglés). Por último, todas las personas casadas — ya sea con éxito o con dificultades matrimoniales - necesitan orar. Ciertamente, debemos orar por nuestro matrimonio. Debemos orar por nuestro cónyuge, y debemos incluso orar con nuestro cónyuge. A continuación encontrará algunas guías de oración recomendadas, así como una oración que los cónyuges pueden hacer juntos por - 18 -

su matrimonio. Pero sobre todo, tenemos que orar por nosotros, para que podamos crecer en una unión más profunda con Jesús, para que el amor de Cristo comience a irradiar a través de nosotros en todas nuestras palabras y acciones con los demás, especialmente con nuestro cónyuge. Con mi propia debilidad, impaciencia, orgullo y egoísmo, no soy capaz de amar a mi esposa como quisiera. Sin embargo, al vivir en unión profunda con Jesucristo, puedo empezar a amar con el amor de Cristo. Cuanto más transforme el Espíritu Santo nuestro corazón con el total amor generoso de Jesucristo, más empezarán a recuperar nuestras relaciones algo de la unidad original del hombre y la mujer y el significado esponsalicio del cuerpo que Juan Pablo II describió con tanta belleza.

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UNA ORACIÓN CATÓLICA PARA PAREJAS CASADAS Señor Jesús, haz que mi esposa y yo podamos tener un verdadero amor y entendimiento mutuos. Concédenos que nos colmemos tanto de fe como de confianza. Danos la gracia de vivir uno con el otro en paz y armonía. Que siempre tengamos paciencia con las debilidades del otro y que crezcamos con nuestras mutuas fortalezas. Ayúdanos a perdonarnos nuestras mutuas faltas y concédenos paciencia, bondad, alegría y el espíritu de anteponer el bienestar del otro al de uno mismo. Que el amor que nos unió crezca y madure cada año que pasa. Acércanos cada vez más a ti mediante nuestro mutuo amor. Permite que nuestro amor crezca hasta la perfección. Amén.3

3 Disponible en: http://img.soulmatch.com/prayeroftheday/more_prayers.asp?paid = 57&faid= 1

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PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN 1. A menudo nuestro mundo moderno ve el amor principalmente en términos de los propios sentimientos personales. Juan Pablo II subraya que el verdadero amor consiste en “entrega”. ¿Qué es el amor generoso, y en qué se diferencia de las nociones modernas del amor? 2. ¿Cuáles son algunas formas específicas en las que usted tiende a centrarse en sus propios deseos y preferencias en lugar de servir las necesidades de su cónyuge e hijos? En otras palabras, ¿cuáles son algunas formas en las que cae en el egoísmo en el matrimonio? 3. Piense en su relación con su cónyuge y en los momentos de su vida en los que ha sido egoísta, centrándose más en sus propios intereses y objetivos que en las necesidades y el bienestar de su ser amado. ¿Cómo ha afectado su egoísmo su relación con su pareja? Dé algunos ejemplos específicos. 4. ¿Cuáles son algunas cosas específicas que usted puede hacer para centrarse más en el bien de su cónyuge en su matrimonio? ¿Cómo cree que afectaría su relación si usted realizara estas acciones? 5. ¿Por qué no era bueno que Adán estuviera solo?. ¿Era simplemente porque se sentía solo? Explíquelo. 6. Explique lo que Juan Pablo II quiere decir mediante “el significado esponsalicio del cuerpo”. A la luz del significado esponsalicio del cuerpo, ¿cuál es el profundo significado de la relación conyugal? En otras palabras, ¿qué es lo que el acto conyugal debe comunicar? 7. ¿Qué tipo de unidad tenían originalmente Adán y Eva, antes de que el pecado entrara en el mundo? ¿Por qué fueron capaces de tener tan profunda intimidad y confianza entre ellos? 8. ¿Cuáles son algunas de las resoluciones prácticas que usted puede tomar para ayudarle a crear una mayor intimidad y confianza en su matrimonio? - 21 -

LECTURAS RECOMENDADAS 1

Edward Sri, Men, Women and the Mystery of Love: Practical Insights from John Paul IPs ‘Love and Responsibility’ (Cincinnati: Servant Books, 2007).

2

Karol Wojtyla, Amor y Responsabilidad, (Plaza & Janés, Madrid, 1966).

3

Juan Pablo II, Hombre y mujer lo creó: Catequesis del amor humano, Ediciones Cristiandad, Trad, D. Alejandro Burgos Velasco, Madrid, 2000;

4

Mary Healy, Men & Women are from Eden: A Study Guide to John Paul IPs Theology of the Body (Cincinnati: Servant Books, 2005).

5

Mary Shivanandan, Crossing the Threshold of Love (Washington: Catholic University Press, 2002).

6

Carl Anderson and Fr. Jose Granados, Called to Love — Approaching John Paul IPs Theology of the Body (Doubleday, 2009). (Próxima edición en español).

7

Jason & Crystalina Evert and Brian Butler, Theology of the Body for Teens (West Chester, PA: Ascension Press, 2006).

8

George Weigel, “How Should We Love?” chapter in The Truth of Catholicism (New York: HarperCollins, 2001), pp. 92-111.

9

George Weigel, Biografía de Juan Pablo II: Testigo de Esperanza (Plaza & Janés Editores, Madrid 2000).

10

Covenant of Love: Un ministerio del matrimonio basado en la parroquia para yudar a consttruir y enriquecer los matrimonies centrados en Cristo. Fundado por Greg y Julie Alexander. http://www.thealexanderhouse.org/colinfo.htm. - 22 -

11

The Retrouvaille Program: Un programa de televisión de fin de semana sobre el matrimonio con sesiones de seguimiento para ayudar a las parejas a sanar y renovar sus votos matrimoniales (disponible en inglés) http://retrouvaille.org.

12

The “Together with Jesus Couple Prayer Series”: Un programa cristiano no denominacional de 6 semanas para parroquias o grupos pequeños para ayudar a las parejas a disfrutar del don de orar juntos de manera unida y duradera (disponible en inglés). http://www.coupleprayer.org. Recocomendado por epriest.com en http://www.epriest.com/ best_practices/view/102.

13

Peter Kreeft, La Oración, en la Serie Luke E. Hart sobre los Elementos Básicos de la Fe Católica (New Haven, CT: Knights of Columbus, 2001).

14

Peter John Cameron, Señor, enséñanos a orar, en la SerieVeritas “Proclamando la fe en el Tercer Milenio” (New Haven, CT: Knights of Columbus, 2000).

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ACERCA DEL AUTOR El Dr. Edward Sri es profesor de Teología y Escrituras en el programa de Maestría en Catequesis y Evangelización del Instituto Agustino en Denver, Colorado. Él es un conocido orador a nivel nacional y el autor de dos libros católicos de éxito, incluyendo The New Rosary in Scripture: Biblical Insights for Praying the 20 Mysteries (Servant) y El engaño Da Vinci: 100 preguntas sobre los hechos y la ficción de El Código Da Vinci (Ed. Palabra) (coautor con Mark Shea). Su libro más reciente acerca de las relaciones entre hombres y mujeres se llama Men, Women and the Mystery of Love: Practical Insights on John Paul IPs Love and Responsibility (Servant). También es autor de Mystery of the Kingdom: On the Gospel of Matthew (Emmaus Road), Queen Mother: A Biblical Theology of Mary’s Queenship (Emmaus Road) y Dawn of the Messiah: The Coming of Christ in Scripture (Servant) y es coauthor de las populares series apologéticas, Catholic for a Reason. Edward, con Curtis Martin, es el líder fundador de FOCUS (Fellowship of the Catholic University Students). Aparece en EWTN (Eternal Word Television Network) y regularmente escribe y habla sobre el matrimonio, la Escritura, apologías y la fe católica. También es profesor visitante de la Universidad Benedictina, donde fue profesor de tiempo completo durante nueve años. Edward cuenta con un doctorado de la Universidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino en Roma. Actualmente reside en Littleton, Colorado, con Elizabeth, su esposa, y sus cuatro hijos.

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“La Fe es un regalo de Dios que nos permite conocerlo y amarlo. La Fe es una forma de conocimiento, lo mismo que la razón. Pero no es posible vivir en la fe a menos que lo hagamos en forma activa. Por la ayuda del Espíritu Santo somos capaces de tomar una decisión para responder a la divina Revelación y seguirla viviendo nuestra respuesta”. Catecismo Católico de los Estados Unidos para los Adultos, 38.

Acerca del Servicio de Información Católica Los Caballeros de Colón, desde su fundación, han participado en la evangelización. En 1948, los Caballeros iniciaron el Servicio de Información Católica (SIC) para ofrecer publicaciones católicas a bajo costo al público en general, lo mismo que a las parroquias, escuelas, casas de retiro, instalaciones militares, dependencias penales, legislaturas, a la comunidad médica, o a personas particulares que las soliciten. Por más de 60 años, el SIC ha impreso y distribuido millones de folletos y miles de personas han tomado nuestros cursos de catequesis. El SIC ofrece los siguientes servicios para ayudarle a conocer mejor a Dios:

Folletos Individuales El SIC ofrece un curso gratuito para estudiar en casa por correo. En diez rigurosas lecciones obtendrá una visión general de la enseñaza católica.

Curso para Estudiar en Casa El SIC ofrece un curso gratuito para estudiar en casa por correo. En diez rigurosas lecciones obtendrá una visión general de la enseñaza católica.

La Serie Veritas está dedicada a Padre Michael J. McGivney (1852-1890), sacerdote de Jesucristo y fundador de los Caballeros de Colón.

Cursos en Línea El SIC ofrece dos cursos gratuitos en línea. Para inscribirse visite el sitio www.kofc.org/ciscourses.

SERVICIO DE INFORMACIÓN CATÓLICA Verdadera información católica y no simples opiniones.

En relación con la nuevas generaciones, los fieles laicos deben ofrecer una preciosa contribución, más necesaria que nunca, a una sistemática labor de catequesis. Los Padres sinodales han acogido con gratitud el trabajo de los catequistas, reconociendo que éstos “tienen una tarea de gran peso en la animación de las comunidades eclesiales”. Los padres cristianos son, desde luego, los primeros e insustituibles catequistas de sus hijos... pero, todos debemos estar conscientes del “derecho” que todo bautizado tiene de ser instruido, educado, acompañado en la fe y en la vida cristiana. Papa Juan Pablo II, Christifideles Laici, 34 Exhortación Apostólica sobre la Vocación y Misión de los Laicos en la Iglesia y en el Mundo. Acerca de los Caballeros de Colón Los Caballeros de Colón, una sociedad de beneficios fraternales fundada en 1882 en New Haven, Connecticut por el Venerable Siervo de Dios el Padre Michel J. McGivney, es la organización más grande de laicos católicos, con más de 1.8 millones de miembros en América, Europa y Asia. Los Caballeros ayudan a su comunidad y a las demás comunidades, y cada año contribuyen con millones de horas de servicio voluntario a causas caritativas. Los Caballeros fueron los primeros en brindar apoyo financiero a las familias de los policías y del personal del departamento de bomberos que fallecieron en los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y trabajan muy de cerca con los obispos católicos para proteger la vida humana inocente y el matrimonio tradicional. Para buscar más acerca de los Caballeros de Colón visita el sitio www.kofc.org.

V VERITAS

El Plan de Dios para God’s Plan for & Marriage el amor y elLove matrimonio John Paul II’s Theology of the Body La “Teología de Cuerpo” de Juan Pablo II

Si tiene preguntas especificas o desea obtener un conocimiento más amplio y profundo de la fe católica, el SIC le puede ayudar. Póngase en ® contacto con nosotros en: ®

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Proclamando la Fe 333-S 1/15

En el Tercer Milenio

Por Dr. Edward Sri